viernes, 28 de diciembre de 2012

Viajes en el tiempo


Los viajes en el tiempo siempre han sido uno de los temas recurrentes dentro de la fantasía del hombre, al igual que lo son el volar o descubrir  lugares ignotos. Sin embargo, por muy difícil que parezca, moverse a través tiempo tiene una base teórica.

Es necesario puntualizar que todos viajamos hacia el futuro de manera constante, a  un ritmo de 1s/s. Por viajar en el tiempo se entiende el poder moverse a través de él de manera libre a un ritmo diferente del natural hacia el pasado o el futuro. Viajar hacia adelante en el tiempo obviando el ritmo normal al que este transcurre es algo muy común en la naturaleza. De hecho los satélites GPS tienen en cuenta los pequeños desfases temporales que hay entre ellos y las personas que los utilizan abajo en la tierra para poder hacer sus mediciones con total precisión. A este fenómeno se lo conoce como dilatación temporal. Ahora bien, el problema radica en realizar los saltos hacia atrás, hacia eventos que ya han sucedido. No obstante para comprender el funcionamiento de este mecanismo es necesario aclarar algunos conceptos sobre la Física.

Para viajar hacia el pasado es necesario poder moverse a una velocidad superior a la de la luz. Por eso mismo el año pasado cuando por error se anuncio que en el LHC se habían detectado neutrinos superlumínicos los físicos allí presentes explicaron que sería posible enviar información al pasado. Más tarde corrigieron su error, ya que los neutrinos tienen masa y las partículas con masa no pueden alcanzar jamás esa velocidad. Esta limitación está explicada por la fórmula de la equivalencia entre masa y energía de Einstein, E= m.c2   . La fórmula básicamente explica que toda partícula tiene energía y que esta equivale a su masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado. Partiendo de este principio, cuanta más masa tenga una partícula mayor será su energía y cuanto mayor sea su velocidad mayor será su energía también. Así pues, cuanto más rápido se mueva una partícula más energía tendrá y por tanto necesitará aún más para seguir acelerando. Para llegar a la velocidad de la luz una partícula con masa necesitaría una cantidad de energía infinita. El principio de conservación de la energía mantiene que en el universo existe siempre la misma cantidad de energía, la materia ni se crea ni se destruye, simplemente cambia. Teniendo en cuenta esta ley es imposible que nada que tenga masa pueda superar a la luz ya que necesitaría más energía de la que existe.

Larelatividad especial se basa en que el tiempo no es un valor absoluto, sino que se trata de una dimensión que es diferente para cada observador dependiendo de la velocidad a la que se mueva, en otras palabras, el tiempo es relativo. Esta teoría trabaja en universos planos, sin curvaturas generadas por la gravedad. En este universo se obvian muchos detalles de la relatividad general, que se creó posteriormente añadiendo la gravitación y los efectos que esta tiene en el espacio-tiempo con el objeto de completar la primera teoría. La relatividad especial permite la existencia de taquiones, partículas más rápidas que los fotones. Estas viajarían a velocidades mayores que la de la luz, sin embargo, al aplicar la gravitación a la relatividad, como los taquiones violaban varias de las leyes de la teoría simplemente se tacharon.

En Física muchas magnitudes son relativas dependiendo de con que se las compare, como es el caso de la aceleración. Siempre hay que compararla con otro objeto para determinar su valor en un momento dado. Como la luz es siempre constante y se mueve a la misma velocidad en cualquier momento y también sin tener en cuenta a los observadores, se utiliza como referencia para efectuar mediciones. A modo de curiosidad, en las ecuaciones de la relatividad los taquiones invierten el orden en el que ocurren los eventos. Todo lo que se mueve por debajo de la velocidad de la luz lo hace respetando el orden en el que ocurren los sucesos del universo, primero sucede  A y luego B, respetando la flecha del tiempo que está regida a su vez por la entropía. Sin embargo, los taquiones lo hacen del revés.

Dentro del marco de la relatividad general es posible en teoría mover partículas a velocidades superiores a la de la luz. Este fenómeno sucede cerca de algunos agujeros negros. Todas las estrellas giran sobre sí mismas, tienen un giro llamado momento angular. Tras explotar y dejar el núcleo como remanente, este conserva el momento angular de la estrella y dota al agujero negro de algunas características especiales. Se dice entonces que tenemos un agujero negro en rotación. Estos astros tienen una zona alrededor de su horizonte de sucesos llamada ergosfera. En la ergosfera el espacio-tiempo que el agujero negro arrastra hacía sí mismo gira alrededor de él gracias a su momento angular. Cuanto más nos aproximamos al horizonte de sucesos del astro, un objeto cualquiera que flote en ese espacio-tiempo en giro se moverá a una velocidad superior a la de la luz sin tener que contar con una cantidad de energía infinita. Al no haber pasado el horizonte de los sucesos, el objeto podría escapar a tiempo de la gravedad del cuerpo celeste aprovechando la energía cinética del astro para aparecer en un tiempo anterior, robando así energía al agujero negro y disminuyendo su momento angular. Un observador alejado del agujero negro vería como el objeto desaparece al romper la barrera de la luz para aparecer en un momento anterior al del observador. Sin embargo el salto del objeto no podría ir jamás a una etapa anterior a la de la formación del propio agujero negro.

A modo de reflexión hay que destacar que estos viajes son imposibles para las personas. Las mareas gravitatorias que se experimentan cerca de un agujero negro son tan intensas que un ser humano acabaría despedazado mucho antes de llegar a la ergosfera y por tanto sólo es posible mandar partículas subatómicas a tiempos pretéritos.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

El cuásar más brillante



Recientemente se ha descubierto el cuásar más brillante encontrado hasta la fecha. El equipo responsable del hallazgo es un grupo de astrónomos del  Observatorio Sur Europeo en Chile. Gracias al Very Large Telescope (VLT) han podido encontrar a SDSSJ1106+1939, que supera en cinco veces el brillo los cuásares más brillantes conocidos hasta el día de hoy.
Los cuásares son los objetos más brillantes del universo observable. Técnicamente hablando son procesos altamente energéticos que liberan grandes cantidades de radiación en forma de luz visible, rayos gamma, rayos ultravioleta y rayos X. Estos fenómenos se producen en el centro de las galaxias más antiguas y distantes del cosmos.
Sin embargo, para entender el comportamiento de estos fenómenos es necesario aclarar algunos conceptos relativos al funcionamiento de los agujeros negros. Los cuásares se encuentran en el centro de las galaxias porque son las zonas más densas del grupo de estrellas al que pertenecen y por extensión donde más energía se acumula. Para que las galaxias mantengan su forma y consigan mantener todas sus estrellas unidas, necesitan un motor que las aglutine a lo largo de los varios años luz que ocupan. Esta función la cumplen los agujeros negros supermasivos, resultado del colapso de cuerpos muy pesados y que con el tiempo acabaron fusionándose creando dicho cuerpo celeste. El agujero negro tiende a atraer toda la galaxia hacía su interior, por eso las galaxias tienen esa forma tan característica en espiral. El centro es la parte donde la mayoría de las estrellas se agrupan camino a encontrarse con el agujero negro. A medida que la materia se acerca al punto de no retorno que rodea el astro esta se despedaza a causa de las mareas de gravedad que provienen de él y se convierten en una masa de escombros, polvo y gas. El grupo de residuos gana más velocidad a medida que se acerca al agujero negro, y empieza a girar alrededor de él formando un disco muy caliente, donde las altas temperaturas a las que se somete la materia la vuelven radiactiva y la hacen emitir ondas de diferentes frecuencias como las mencionadas anteriormente. Este fenómeno cerca del horizonte de sucesos del agujero negro se llama disco de acreción, y como su nombre indica sirve para añadir materia al cuerpo celeste. El problema viene cuando una cantidad importante de materia, en los casos más leves se trata de 10 masas solares al año, intenta entrar de golpe en el agujero negro. En el caso de SDSS J1106+1939, el ritmo de absorción es mucho mayor que el de los cuásares más brillantes, que necesitan 1.000 masas solares por año.  La materia supercalentada del disco de acreción no puede entrar en un sitio tan pequeño en un espacio de tiempo tan corto, de modo que sale disparada por los polos del astro en forma de chorros de energía. Sería como intentar hacer que mucha gente entrase a la vez por una única puerta. Los jets de energía que emanan del núcleo de la galaxia son la principal característica del cuásar. Al ser materia con tanta energía los cuásares pueden ser visibles desde distancias muy lejanas si las eyecciones de materia apuntan directamente a la Tierra.
La razón por la que estos fenómenos se dan en galaxias tan distantes radica en que se crearon en etapas muy tempranas del universo. Cuanto más atrás se viaja en el tiempo en otras palabras, cuanto más lejos se mira, el cosmos es más pequeño y más denso haciendo más propicio el contexto que necesitan los cuásares para existir. El cuásar más lejano que se conoce está a 13.000 millones de años luz de nuestro planeta. Casi al principio del tiempo. Este hecho significa que los cuásares que se ven desde la Tierra probablemente no existan en la actualidad, y que sean sólo un reflejo de la luz que emitieron hace eones y que ha llegado hace no mucho.

viernes, 28 de septiembre de 2012

De gigantes rojas y supernovas


El tema que hoy vamos a tratar es el de la última etapa de la evolución de estrellas masivas, las súpergigantes rojas y las supernovas. El primero de los dos fenómenos no tiene como resultado un final violento ni espontáneo, es más bien un proceso de decadencia que siguen muchas estrellas hasta morir, otorgándoles sin embargo unas características peculiares. La supernova por el contrario se encuentra entre los eventos más altamente energéticos que existen en el universo conocido. Ambos estadios estelares son provocados por la misma causa, el agotamiento del hidrógeno y el helio en el núcleo de las estrellas, lo que diferencia el camino a seguir por el astro  es su masa.

Todas las estrellas se mantienen estables gracias al balance de fuerzas entre la gravedad que ellas mismas generan y el calor de las reacciones termonucleares de fusión que suceden en el núcleo. El proceso llevado a cabo en el centro de los astros se llama nucleogénesis y consiste en crear nuevos elementos más pesados a partir de la fusión de elementos ligeros como el hidrógeno y el helio. Al principio los átomos de hidrógeno se fusionan en el centro de la estrella debido a las altas temperaturas que los hacen chocar entre sí produciendo helio. Entre proceso continúa hasta que el hidrógeno se agota y la estrella debe pasar a fusionar su helio en elementos más pesados como el oxígeno o hierro. Cada vez que la estrella se ve obligada a cambiar de combustible en la escala de elementos para poder sobrevivir, debe aumentar su temperatura mediante un proceso casi automático. Si la energía que genera es menor, la gravedad tiende a contraer el núcleo de la estrella aumentando su temperatura y haciendo posible que pueda fusionar elementos más pesados y poder así mantener el equilibrio de nuevo. Cada nueva fase de fusión ira aportando paulatinamente menos energía al astro, ya que las reacciones nucleares más eficaces son las de primera fase. Como consecuencia del proceso de nucleogénesis, el núcleo quedará formado en su mayoría por hierro, mientras que sobre este se irán acumulando diferentes estratos de elementos menos pesados y cada vez menos densos como el carbono y el oxígeno, hasta llegar a las capas más sueltas de la superficie donde quedan unos pocos residuos de hidrógeno. El no poder convertir más elementos provoca que la siempre activa gravedad vuelva a comprimir el núcleo de hierro con más ímpetu, sólo que llegado a este punto el calor liberado por dicha contracción es tal que las capas menos densas que cubren el núcleo se van separando de este al ser expulsadas hacia fuera por la energía del colapso. El resultado es que el volumen de la estrella aumenta hasta límites que pueden superar 100 veces su radio original. Tomando como ejemplo nuestro Sol, este vería su tamaño aumentado hasta ocupar el lugar que ahora mismo ostenta La Tierra. Aún así existen estrellas con un volumen mucho mayor, que harían palidecer al astro rey comparado con ellas, como es el caso de VY Canis Majoris. Con el paso del tiempo las capas exteriores acaban desprendiéndose del núcleo dejándolo desnudo en el espacio en forma de enana blanca.

El caso de las supernovas es bien distinto. Una supernova es la manera en que las estrellas más masivas acaban su vida, se trata de una violenta explosión estelar que destruye el astro y deja como remanente su núcleo. Las candidatas a supernovas deben poseer una masa 50 veces superior a la del Sol. Esto cambia radicalmente el proceso de agotamiento de  elementos del astro. Cuanto más masiva es una estrella más energía necesita para mantenerse en equilibrio y no sucumbir a la gravedad, por eso el gasto energético es mucho mayor y su vida más corta. Los procesos explicados para las gigantes rojas son aplicables a las estrellas a punto de explotar, la única diferencia radica en que se producen a un ritmo más acelerado. Cuando el cuerpo celeste ya no tiene más combustible, la contracción que sufre su núcleo a causa de su potente gravedad se produce de manera tan súbita y violenta que libera mucha energía al mismo tiempo, causando que todo su material salga disparado en todas direcciones. Es una reacción nuclear sin control que acaba desgarrando la estrella en un instante. El material expulsado viaja aproximadamente a 30.000 km/s y alcanza una temperatura de 500.000 grados. Junto con el plasma eyectado viajan grandes cantidades de radiación en forma de rayos gamma y rayos cósmicos, resultado del material sobrecalentado que viajan cerca de 70 años luz antes de disiparse y dejar de ser una amenaza para cualquier forma de vida.

Tras la muerte de la estrella lo que queda es una nebulosa planetaria de varios años luz de diámetro que contiene los materiales que el cuerpo celeste ha sintetizado a lo largo de su vida y que servirán para crear una nueva generación de estrellas y planetas.

jueves, 30 de agosto de 2012

El agujero negro


Los agujeros negros son objetos muy simples, sin embargo, su existencia genera multitud de efectos que la Física difícilmente puede analizar. Para comprender como se forman estos cuerpos celestes conviene entender primero qué es la gravedad, su atributo principal.

Cualquier tipo de energía o masa, por pequeña que sea produce una 'abolladura' en el espacio en el que se encuentra. Esta distorsión no es un efecto perceptible por el ojo humano, ya que deformar el espacio que algo ocupa no es algo palpable. Esta perturbación es la gravedad. Cuanta más masa tenga un objeto cualquiera más distorsionará el espacio a su alrededor. Los objetos se mueven en línea recta por el vacío donde no hay gravedad alguna que perturbe su trayectoria. Sin embargo, al pasar cerca de un cuerpo suficientemente masivo, el camino recto por el que se mueve el objeto encontrará un “socavón” y su trayectoria se curvará y quedará encerrado en esa distorsión dando vueltas alrededor del cuerpo masivo que la ha generado. Así pues, las personas que estamos en la tierra estamos atadas a ella porque el espacio que el planeta distorsiona al estar donde está no nos permite salir de él. La única manera de superar la fuerza gravitatoria de la tierra es moverse a una velocidad que permita vencer la atracción de ese espacio curvado, a este concepto se lo conoce como velocidad de escape.

Las estrellas al igual que la tierra son cuerpos celestes creados por la aglomeración de materiales atraídos entre sí por la gravedad. Una estrella es una masa enorme de hidrógeno que genera helio en su núcleo mediante reacciones termonucleares. Los átomos de hidrógeno se mueven tan rápidamente que al chocar se fusionan creando helio y grandes cantidades de calor y radiación. Este proceso obliga a la estrella a expulsar toda esa energía hacia el exterior, y de hecho explotaría si no tuviese un contrapeso que equilibrase toda esa fuerza, la gravedad. La propia estrella al ser tan masiva tiende a contraerse a sí misma, intenta caerse sobre su propio cuerpo. Gracias a este sistema la estrella se mantiene en equilibrio y puede existir. Cuando el combustible de una estrella se acaba no queda ninguna fuerza que pueda frenar la gravedad del astro y este comienza un colapso gravitatorio sin control. Si las estrellas que llegan a este punto son como nuestro sol o menos masivas, el principio de exclusión de los átomos obligará a estos a hacer tope a la gravedad dejando un cuerpo muy pequeño y denso conocido como enana blanca. Se dice entonces que esa estrella no ha pasado su Límite de Chandrashekhar. Este límite establece que una estrella con una masa 1,5 veces mayor que la del sol será demasiado masiva como parar que nada pueda para su colapso gravitatorio. En tal caso la estrella continúa contrayéndose en un proceso sin control hasta alcanzar un tamaño subatómico, creando una singularidad.

La singularidad es un cuerpo de densidad infinita que encierra en un punto de volumen cero cuerpos mayores que el sol. Esta condición curva el espacio alrededor de la singularidad de tal manera que la gravedad resultante adquiere también un valor infinito. La abolladura en ese rincón del espacio sería más similar a un pozo que a un leve socavón. Esto significa que incluso un rayo de luz que pase cerca de un agujero negro pesará tanto que literalmente caerá dentro de él, hacia la singularidad microscópica. La singularidad de un agujero negro es siempre del mismo tamaño, lo que varía es el campo de acción del astro. Este campo marca el lugar a partir del cual nada que lo cruce podrá escapar de la gravedad del cuerpo celeste ya que la velocidad de escape necesaria para vencerlo supera la velocidad de la luz (300.000 km/s). Este radio se llama horizonte de los sucesos porque ningún evento que tenga lugar dentro de ese radio podrá afectar jamás a lo que se encuentre fuera de él ya que nunca podrá escapar del agujero. El hecho de que la luz no pueda ser reflejada en estos cuerpos significa que son invisibles, sin embargo, es posible detectarlos por los efectos gravitatorios que ejercen alrededor de los astros que tienen cerca. En términos generales son enormes sumideros de lo que nada puede salir.

Lo curioso viene cuando se analizan los efectos que estos cuerpos provocan en el espacio que los rodea. El tiempo junto con el espacio forman parte de la misma estructura, el espacio-tiempo. Esta simbiosis implica que el tiempo se ve afectado por la misma gravedad que afecta al espacio, pero de manera distinta. La dimensión temporal fluye mas lentamente cuanta más gravedad hay. Se trata de una extensión del efecto de la gravedad, al igual que la deformación espacial se traduce en atracción entre cuerpos, en la dimensión temporal se traduce en una ralentización de los sucesos. Así pues un gemelo que quedase atrapado dentro de un agujero negro viviría sus 80 años de media, mientras que su gemelo de fuera lo vería envejecer a un ritmo muy lento. El reloj interno de cada uno seguiría intacto, pero el tiempo de referencia para cada uno dejaría de ser el mismo.

En la singularidad todas las dimensiones se reducen a la nada, las tres espaciales y la temporal, dando como resultado el final del tiempo mismo. Este punto toma su nombre de la imposibilidad de la Física por comprender lo que pasa en él. Todas las leyes de la ciencia dejan de funcionar en este espacio aislado del resto del universo y por eso se lo llama singularidad.

miércoles, 15 de agosto de 2012

La culpa es de los neutrinos


Hace casi un siglo y medio en 1859 un fenómeno natural dejó las redes de telégrafos de Estados Unidos totalmente inutilizadas y desde Cuba era posible observar en el cielo auroras boreales. A este suceso tan extraño se lo llamo evento de Carrington y se prevee que en los próximos años pueda volver a suceder con consecuencias mucho más desastrosas. Este fenómeno ocurrido en el siglo XIX fue causado por una Eyección de Masa Coronal. Un proceso mediante el cual el sol expulsa de manera súbita y violenta gran cantidad de plasma de su superficie hacia el espacio exterior. Ese plasma está cargado con partículas muy energéticas y portan consigo parte del campo magnético del sol. Cuando el material expulsado impacta contra el campo magnético de la tierra este genera las auroras boreales tan características de las latitudes del norte. De la misma manera puede incidir con fuerza suficiente en la magnetosfera terrestre como para desencadenar tormentas eléctricas que alteren el funcionamiento de los satélites y por extensión el de multitud de aparatos electrónicos. Este hecho no era demasiado importante en el siglo XIX sin embargo, la sociedad de hoy es completamente dependiente de la tecnología y tener un peligro potencial de ese calibre hace necesario desarrollar un mecanismo para preveer las erupciones solares y proteger la tecnología de sus efectos nocivos. Con los recursos del presente es difícil adelantarse a la meteorología solar para protegerse de sus repentinas llamaradas, ya que la tecnología humana no es lo suficientemente avanzada como para entender el comportamiento del sol de manera más profunda. Hay que destacar que estos fenómenos naturales ocurren con más frecuencia durante la fase activa del sol, la fase en la que está a punto de entrar este año. El astro rey permanece en su etapa tranquila durante 11 años, en los que el viento solar y las Eyecciones de Masa Coronal no son tan frecuentes. Al final de ese periodo la actividad solar aumenta y las erupciones se hacen más frecuentes y potentes.

A sabiendas de que el motor del sistema solar se está desperezando, algunos estudios como el llevado a cabo por Ephraim Fischbach y Jere Jenkins de la Universidad de Purdue se han atrevido a sugerir que estas tormentas solares son fácilmente predecibles analizando los neutrinos. Ambos físicos mantienen que la radiación gamma del sol sufre leves variaciones producidas por los neutrinos que el sol irradia. Según su hipótesis antes de que una Eyección de Masa Coronal se produzca las variaciones en la radiación gamma producidas por los neutrinos cambian y permitirían predecir las violentas tormentas solares con un día de antelación, haciendo posible para los gobiernos proteger sus satélites.

La idea suena interesante y sería un éxito si pudiese llevarse a la práctica sin embargo, cuesta creerla ya que los neutrinos son la partícula subatómica con menos masa que existe y la que también menor interacción tiene con la materia y las fuerzas del universo. Concretamente sólo la gravedad (que a escalas cuánticas no tiene casi fuerza y menos con la masa del neutrino) y la fuerza nuclear débil afectan a esta partícula. Por ello es casi imposible que un baño de neutrinos, equiparable al puñetazo de un ser etéreo, pudiese tener efecto alguno sobre la radiación del sol. Conociendo la naturaleza del protagonista de la hipótesis de los americanos el simple hecho de plantearse utilizarlo como herramienta para predecir el comportamiento solar equivaldría a tener un chamán para curar un cáncer terminal.

martes, 7 de agosto de 2012

La flecha del tiempo


Hace no mucho leí en un artículo que si de alguna manera se pudiese sobrevivir a una caída en un agujero negro, el privilegiado que se hallase en su interior sería capaz de ver el pasado del universo en un sólo instante. La idea se me antojaba surrealista, ya que implicaba invertir la dirección del tiempo, es decir, poner el pasado en el futuro, en algún momento el accidentado viajero contemplaría el Big Bang.


En realidad no le di mucha importancia ya que nadie puede realmente decir que ocurre dentro de un astro de esta naturaleza ya que en su corazón, en la singularidad, las leyes de la física dejan de ser aplicables. Sin embargo, por pura fortuna he dado con un capítulo del libro “Historia del tiempo” de Stephen Hawking en el que se habla de la entropía y de la relación de esta con el tiempo. Después de pensarlo un rato he comprendido el planteamiento de la idea que leí en el artículo sobre los agujeros negros, aunque sigo manteniéndome escéptico al respecto. La entropía es una magnitud que sirve para medir el grado de desorden en cualquier cosa que alguien se pueda imaginar. Por desorden se entiende la destrucción o grado de no estabilidad de ese elemento. La termodinámica establece que la entropía es siempre creciente, es decir, todo lo que existe va a acabar destruyendose, pereciendo. Las cosas se rompen con el paso del tiempo y los seres vivos morimos. La entropía nunca disminuye, ya que cuando algo se crea o se repara, el esfuerzo o energía necesarios para ello crean entropía a modo de desgaste de los materiales que hemos usado para esa reparación. En conclusión, no se puede escapar de la entropía. Ahora bien, el ser humano es capaz de percibir el paso del tiempo gracias a los efectos que la entropía tiene en su entorno. Este concepto se llama flecha del tiempo e indica la dirección que este sigue. El ver las cosas seguir un orden natural de evolución es lo que indica a las personas que el tiempo fluye hacia adelante, hacia el futuro. Si se hacen fotos del proceso entero que sigue a un vaso desde su posición quieta en una mesa a su último suspiro hecho añicos en el suelo, cualquiera podría ordenar las fotos cronológicamente basándose en el principio de la entropía. Primero el vaso estaba unido y después roto.


Con la idea anterior en mente queda claro que el tiempo fluye hacia delante, hacia el futuro por la entropía. Teniendo en cuenta que el universo se expande constantemente en todas direcciones, el tiempo dentro de él siempre fluye hacia adelante junto con la entropía que lo acompaña. Sin embargo, si el universo entero colapsase hasta ser la diminuta singularidad de la que partió el big bang, se podría esperar que la entropía se invirtiese y por tanto el tiempo también, es decir, este fluiría desde el futuro hacía el pasado. La gente recordaría el futuro y el pasado estaría por venir. El universo distendido y menos denso que conocemos ahora tendería a contraerse y a hacerse más denso. Las cosas empezarían a ordenarse y a recomponerse como una vez fueron, hasta que todo volviese a ser una pequeña región que contuviese toda la creación. Esta súbita contracción del universo es el proceso que siguen todas las estrellas que se convierten en agujeros negros. Esto me lleva a la idea principal, si el espacio se contrae hasta el infinito en un agujero negro, el tiempo también lo hace y por consiguiente la entropía se invierte junto con el, haciendo posible ver el comienzo del cosmos.


Con este post no quiero decir que esté de acuerdo con la idea planteada, ya que especular con lo que ocurre en la singularidad de un agujero negro es imposible. Pero siguiendo la lógica de la entropía tiene bastante sentido.


martes, 26 de junio de 2012

Bucando a Higgs


El próximo 4 de julio los científicos del CERN darán a conocer al mundo sus últimos avances sobre la investigación del bosón de Higgs. Esta partícula ha levantado mucha expectación desde que se anunciase su estudio en Ginebra hace ya un tiempo. De demostrarse la existencia del esquivo Higgs, la teoría estándar de la Física quedaría algo más completa.

Dicha teoría establece que hay dos típos de partículas que costituyen todos los elementos del cosmos, los fermiones, que serían los ladrillos básicos de la materia, y por otro lado los bosones, responsables de transmitir las fuerzas de la naturaleza. Los fermiones constituyen los protones y neutrones que a su vez forman los átomos. Los campos en los que actúan los bosones son la gravedad, el espectro electromagnético del cual el ser humano percibe la luz, la fuerza nuclear débil y la fuerza nuclear fuerte. El Higgs es un bosón especial que de momento existe en el plano teórico y que actúa en un ambiente llamado campo de Higgs donde estas partículas se extienden por todo el universo. Cualquier partícula elemental como las anteriormente mecionadas, que pasase a través de este campo adquiriría masa convirtiendose en materia.

El problema radica en que el bosón de Higgs tiene una vida extremadamente corta y acaba desintegrándose en otros elementos subatómicos al desaparecer. Conseguir probar la existencia de Higgs supone confirmar la manera en la que la materia se crea. Con este mismo fin el Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra recaba datos sobre los choques que se producen en él. Al romper elementos tan pequeños , este gran círculo de 27 kilómetros pretende encontrar el bosón entre las ruinas de este auto de choques cuántico.

domingo, 27 de mayo de 2012

El juego de la vida.


El tema de hoy no tiene una relación directa con la astronomía, sin embargo parte de una premisa relacionada con la misma que se planteó hace tiempo para entender el universo. La conocida frase de descartes "pienso, luego existo" es lo que quiero poner en duda.

La Física es la herramienta que el hombre tiene para explicar cómo ocurren los eventos en el universo. Describe el funcionamiento de las leyes naturales e intenta predecir como incidirán en un futuro sobre un objeto determinado. Sin embargo no explican el porqué de lo que ocurre en la naturaleza. El hombre intenta dar significado a sus experiencias interpretando lo que recibe a través de su cerebro, y así explica su realidad. La manera en la que se percibe está determinada por las leyes naturales del entorno en el que se desarrollan las experiencias recogidas, luego estas leyes determinan la realidad perceptible.

En un intento de entender porqué y no cómo las cosas son de la manera que son, en 1970 John Conway desarrolló un experimento teórico muy interesante, lo llamo 'El juego de la vida'. Este experimento consistía en jugar a ser Dios para entender como se comportaría un universo hipotético con unas leyes establecidas por el propio John. Para hacerlo simple John creó un universo de 2 dimensiones, un tablero de ajedrez infinito. Sólo había dos tipos de casillas, las verdes que significaban vida y las negras que significaban muerte. Después estableció tres leyes:

1- Un cuadrado vivo (verde) con dos o tres vecinos vivos (verdes) sobreviviría.
2-Un cuadrado muerto (negro) con exactamente tres vivos constituiría un ser vivo.
3-La última ley englobaba el resto de casos en los que la vida sobrevive o perece en su infinidad de posibilidades.

Después de analizar los resultados, la combinación de casillas mostraba patrones en los que obviamente la vida había salido adelante simplemente teniendo en cuenta la posibilidad de maniobras que ofrecía ese universo de 2 dimensiones (atrás-delante e izquierda-derecha) a la casilla verde. En algunos casos se habían formado en las infinitas combinaciones, agrupaciones de casillas que representaban seres vivos, y que matemáticamente podían elegir en que dirección desplazar sus casillas para evitar la muerte. Es decir, tenían inteligencia artificial a un nivel muy básico. Las casillas sabían elegir la opción más adecuada para su supervivencia como respuesta a un supuesto concreto.

Volviendo al punto inicial y tomando las casillas como ejemplo, se puede decir que un universo como el que ocupamos con cuatro dimensiones ofrece un abanico de posibilidades mucho más complejo, del cual el ser humano ha sido uno de los resultados posibles. El hombre se caracteriza del resto de las criaturas por su capacidad de pensar, algo que lo convierte en un ser diferente del resto, se trata de un ser vivo consciente de su propia existencia y con capacidad de razonar. Sin embargo, no somos más que casillas aglomeradas en un sistema más complejo que el de John, por lo que podríamos deducir que lo que el ser humano entiende por pensar y razonar, no es más que un computo de decisiones óptimas tan complejo que es imposible llegar a entender debido a su avanzada matemática, y que por simplificar llamamos libre albedrío. En otras palabras, la esencia humana, esa habilidad para medir nuestro entorno y decidir, estaría sujeta a normas que una vez entendidas podrían explicar el comportamiento humano y predecir cualquier decisión que tomásemos. Este descubrimiento nos arrebataría lo que tan especiales nos hace, dejándonos como objetos con una capacidad de actuar frente a cualquier estímulo, pero siendo objetos al fin y al cabo. ¿Es entonces el pensar algo artificial y ya programado que nos hace creer ser algo que en realidad no somos?


miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Son los átomos lo más pequeño?


Aunque para aquellos que son duchos en física lo que estoy a punto de escribir suene a tontería, mucha gente desconoce que la materia esta formada por partículas mucho más pequeñas que los átomos. De hecho hay muchos tipos de partículas subatómicas flotando por todos lados, y cada una tiene su función en la naturaleza.

Existen dos grandes familias de partículas subatómicas, los fermiones y los bosones. Los fermiones son la base de toda la materia, mientras que los bosones son las partículas que transmiten las diferentes fuerzas que dominan la naturaleza. De este modo los fermiones se agrupan para formar los elementos de un átomo. Los quarks son fermiones que juntos crean neutrones y protones, que constituyen el núcleo del átomo, mientras que los electrones son otro tipo de fermión necesario para dar consistencia al átomo.
Los bosones, la otra gran familia, se ocupan de transmitir las fuerzas de la naturaleza cuando pasan a través de las particulas de materia que he citado, así pues, la gravedad se transmite a través de gravitones y las ondas electromagnéticas como la luz, a través de los fotones.

Naturalmente las divisiones entre estas familias de partículas son mucho más complejas, pero tener una idea general de qué son y para qué sirven nunca está de más.

Antes de antes


¿Qué había en el espacio antes del Big Bang? Es una pregunta que seguramente toda la gente se haya hecho alguna vez y, que seguramente no tenga una respuesta totalmente precisa. Pero lo cierto es que si partimos de que el universo era un punto diminuto que contenía toda la materia en su interior, la respuesta puede hacerse más comprensible.

La naturaleza está compuesta por tres dimensiones espaciales y el tiempo, pero al igual que ocurre en los agujeros negros, cuando el espacio-tiempo se condensa de manera infinita en un punto casi inexistente llamado singularidad, la dimensión temporal se mezcla con las espaciales, dejando de ser una magnitud separada de las otras tres, y pasan a ser una sola cosa. Viene a ser lo que pasa con las dimensiones restantes en la teoría de cuerdas, estas son tan pequeñas que son inexistentes para la humanidad. De modo que si el universo empezó al estallar esa singularidad, no tiene sentido preguntarse qué había antes de la misma, ya que el tiempo no existía, ni tampoco el espacio. Vendría a ser algo similar a preguntarse que hay al sur del polo sur. El espacio y el tiempo son magnitudes que aparecieron después del Big Bang, antes de el no existían, por lo que es imposible plantear la pregunta anterior en ese escenario.

Eter luminoso


En esta ocasión quiero hablar sorbe un elemento que me ha llamado atención desde hace años, y sobre el cual hace poco he leído, se trata del éter luminoso.

Durante el siglo XIX los físicos pensaban que la luz, al igual que el sonido necesitaba un medio para propagarse. Sin embargo, esto no era posible en el espacio, ya que está vacío. De modo que supusieron que la luz debía expandirse a través de un elemento que era imposible detectar para el ser humano, pero que llenaba todo el universo. Venía a ser algo así como el tejido del espacio mismo, y a ese elemento lo llamaron éter. Sin embargo, experimentos llevados a cabo años después para medir la velocidad de la luz, demostraron que no existía tal elemento, con lo que se rompió la teoría de que la luz necesitaba un medio para poder viajar a través del espacio.

domingo, 13 de mayo de 2012

Flujo del tiempo

Anteriormente había hablado de cómo el tiempo no es una magnitud absoluta, sino que fluye de manera diferente si se toma en cuenta cómo inciden en el otros elementos como la gravedad.

Dependiendo también del sistema, o lugar desde el que se efectué la medición del tiempo, con respecto a otro sistema, los resultados que uno y otro medidor pueden conseguir sobre un mismo evento pueden ser diferentes. Para que este efecto sea notable, es necesario utilizar la luz, porque que las diferencias con respecto a la velocidad que toman otros objetos es muy grande y al mismo tiempo su velocidad es siempre constante.

Si viajamos en un cohete espacial a 50.000 km/h en el espacio nuestra sensación será la de viajar quietos, mientras que la sensación que tendría un espectador fuera del cohete sobre nosotros sería que nos movemos muy rápido. Pasa igual que en con la tierra. Si estamos tumbados en la cama pensamos que estamos quietos, pero en realidad nos estamos moviendo a miles de kilómetros por hora en el espacio con nuestro planeta. Ahora bien, si en esa nave disparamos una bala hacia delante, la bala se moverá alejándose de nosotros a la velocidad normal de una bala disparada. Sin embargo, para ese observador que nos miraba de fuera, la bala no se movería a los pocos kilómetros por hora con la que la hemos disparado, esta se movería a la velocidad de la nave más la del disparo. Dejando un hueco abismal entre la velocidad con la que percibimos la bala nosotros y el.

Ahora que ya sabemos que la realidad que percibimos es diferente dependiendo del observador, pasamos al mismo ejemplo utilizando la luz en vez de la bala. Si viajando en el cohete encendemos una linterna que proyecta un haz de luz a 300.000 km/seg, la luz viajará con respecto a nosotros a esa velocidad. Usando la lógica anterior, el observador externo debería ver la luz viajando más rápido que nosotros, a 350.000 km/seg, pero no es así. La velocidad de la luz es cosntante y no puede ser superada por nada, así que en este caso ambos observadores verían la luz moverse a la misma velocidad.

Esto significa que siempre veremos la luz viajar a la misma velocidad. Pasamos a la última parte del experimento, la que nos enseñará el flujo irregular del tiempo. Ahora estando dentro del cohete que viaja a 50.000 km/h, nosotros encendemos la linterna desde el suelo. La luz tardará en llegar al techo pongamos que un segundo. La luz en un sólo segundo a recorrido 5 metros de altura. Ahora el espectador de fuera, ve como nosotros hemos encendido la linterna, y en vez de ver que en un segundo, la luz ha recorrido esos 5 metros del suelo al techo, habrá visto como el haz de luz ha recorrido en el mismo tiempo varios cientos de metros. Los metros que hay desde que la luz sale del suelo del cohete hasta que llega al techo mientras se desplaza dentro del cohete recorriendo los metros que este vuele en ese segundo.

En definitiva, en el mismo tiempo, el mismo objeto, en este caso la luz, ha recorrido distancias direntes para dos personas diferentes. Es decir, para cada uno el tiempo ha fluido a una velocidad distinta al estar sujetos a sistemas diferentes. Por la misma razón el viajero de dentro del cohete sentira que el tiempo con respecto a su compañero de fuera pasa más despacio. Os dejo un vídeo con un ejemplo más gráfico abajo.

viernes, 11 de mayo de 2012

Teoría de cuerdas

Uno de los grandes problemas de la física consiste en aunar en una sola teoría las cuatro fuerzas que rigen el universo: fuerza nuclear débil, fuerza nuclear fuerte, gravedad y electromagnetismo. Todas menos las gravedad han podido ser unificadas para explicar los fenómenos naturales que ocurren en el universo. El problema radica en que la gravedad no puede explicar todos los eventos relacionados con ella a niveles subatómicos ya que no concuerda con los marcos teóricos de las otras tres fuerzas a niveles cuánticos.

Para intentar explicar la naturaleza mediante otra teoría existe la teoría de cuerdas. Este marco conceptual mantiene que la materia en vez e estar formada por átomos, esta formada por minúsculas cuerdas o fibras, que enroscadas a su alrededor contienen más dimensiones a parte de las 3 físicas que conocemos y del tiempo. Según esta teoría el total de dimensiones ascienden a 11, pero al estar contenidas en esas cuerdas diminutas son imposibles de ver para nosotros. El número de dimensiones contenidas en cada fibra varía dependiendo del espacio interno de las cuerdas, con lo que la combinación de dimensiones es casi infinita. Este amplio abanico de posibilidades implica que aún existen leyes físicas que desconocemos y a la vez son un rayo de esperanza para explicar la interacción de las cuatro fuerza primordiales del universo. El hecho de que dependiendo de las combinaciones de diferentes cuerdas lleve a la existencia de leyes físicas no presentes en nuestro universo significa que existen tantas realidades alternativas como universos factibles resultantes de esas combinaciones.

Paradojas temporales

Este post trata sobre los problemas que podemos encontrar al intentar manipular el pasado. Es un tema bastante fantasioso y con pocas bases científicas en su última parte. Para explicar esto, hay que pensar en términos de universos paralelos donde se pueden dar todo tipo de combinaciones posibles de eventos. Vamos a explicar esta parte primero.

En 1999 un equipo de físicos austriacos, estaba experimentando con unas moléculas con forma de pelota hechas de carbono llamadas fullerenos. El experimento consistía en lanzarlas contra una malla con múltiples agujeros, para ver por cual de ellos se colarían. Los científicos iban abriendo y cerrando los agujeros para recopilar datos de la cantidad de fullerenos que se colaban por los agujeros. Al final al recopilar los datos vieron el número de impactos que se registraron en el electrodo situado detrás de la malla era superior al que se podrían haber registrado contando la cantidad de fullerenos que habían pasado por los agujeros. de algún modo cada fullereno había pasado al mismo tiempo por todos los agujeros que estaban abiertos al mismo tiempo en un sólo instante cuando eran lanzados. Los austriacos dedujeron mediante este experimento que existen marcos diferentes para cada posible desenlace de un mismo evento, en otras palabras, hablaban de realidades alternativas. Cada fullereno había entrado por todos los agujeros por los que podía haber entrado a pesar de ser un único elemento. En el momento en el que la realidad se dividía ante sus posibles desenlaces, la misma molécula tomaba diferentes caminos. Este experimento aparece mejor detallado en el libro de Stephen Hawking El gran diseño.

Este efecto sólo se ha demostrado a nivel cuántico. Pero si todo lo que existe en el universo está formado por elementos cuánticos, eso significa que nuestra propia materia está en diferentes sitios a la vez, en posibles planos aislados del nuestro pero que comparten todas las posibilidades del que habitamos.

Partiendo de este punto. En el caso de poder viajar al pasado a través de agujeros de gusano como algunos físicos han propuesto (un supuesto altamente improbable), acabaríamos en el pasado de otro plano parecido al nuestro. Esto implica que las paradojas no se darían, y que podríamos por ejemplo matar a nuestro abuelo, sin que nosotros dejásemos de existir en ese mismo instante. La explicación viene del hecho de que nosotros al ser un elemento de otro plano, estamos sujetos a la historia de nuestro plano original, en el cual, si intentásemos matar a nuestro abuelo un elemento de la historia acabaría impidiéndolo, mientras que en el otro plano con una historia ligeramente diferente, podríamos matarlo y seguir existiendo ya que somos ajenos a su historia.

sábado, 5 de mayo de 2012

Manchas solares

Utilizando un buen telescopio capaz de bloquear gran parte de la luz del sol podremos apreciar unas manchas oscuras que se mueven sobre la superficie de la estrella. Estas manchas son zonas más frías que el resto de la superficie solar que está a 6.000 grados centigrados de temperatura. La actividad magnética del sol genera estas zonas oscuras que pueden ser más o menos abundantes dependiendo de su ciclo de actividad, llegando a sus picos más altos cada 11 años. Estas manchas son las que generan las emisiones de gas caliente ionizado, o plasma. Estos chorros de material solar salen despedidos cientos de kilómetros por encima de la superficie del sol para volver a caer en otra de las manchas. Durante este proceso se crean grandes arcos de fuego que son capaces de superar fácilmente el tamaño de la tierra.

Analizar elementos con luz

Cuando se necesita saber los componente de la atmósfera de un planeta o estrella, se recurre a la luz para identificarlos, ya que es imposible viajar tan lejos con medios humanos para efectuar mediciones más precisas. El proceso consiste en recoger la luz que atraviesa la atmósfera del astro en concreto para ver su espectro. Dependiendo de la gama de colores que tenga, se sabrá que elementos a atravesado esa luz, dando a los científicos las pistas necesarias para adivinar la composición de la atmósfera que están analizando. Se sabe que el hidrógeno hace que la luz que lo atraviesa se torne roja, mientras que otros elementos tienen un color que los identifican de la misma manera. Sin embargo estas mediciones no se pueden hacer en cualquier momento, han de efectuarse cuando el planeta en cuestión pasa por delante de su estrella, la cual actuará a modo de linterna sobre el planeta. El proceso para analizar la composición de las atmósferas de las estrellas es más simple ya que puede realizarse en cualquier momento recogiendo directamente su luz.
Este procedimiento es sumamente útil para los astrofísicos ya que los ayuda a entender los procesos que tienen lugar en los astros analizados.

La forma del sol

Normalmente diríamos que el sol tiene una forma esférica, casi como ocurre en la tierra exceptuando sus polos. Sin embargo el sol no es un cuerpo sólido, es una acumulación de gas incandescente donde las reacciones termonucleares procedentes de su centro, llenan de actividad la estrella. Estas reacciones a parte de generar la energía de la estrella y de lanzar al espacio grandes llamaradas, hacen que la voluble superficie del sol este agitándose continuamente. De hecho si utilizamos aparatos capaces de mirar la forma del sol en base a su actividad electromagnética, veremos que el sol se asemeja más a un globo hinchado de agua que está continuamente cambiando de forma mientras se mueve. El hecho de que lo veamos siempre como un disco perfecto en el cielo se debe a que la cantidad de luz que irradia es tan potente que no nos permite ver con claridad su verdadera forma. Para que pudiésemos apreciar su cambiante silueta tendríamos que bloquear gran parte de la luz que emite.

sábado, 28 de abril de 2012

Muerte del universo

Se sabe que el universo está expandiéndose y que es un proceso que va aumentando su intensidad. La velocidad a la que lo hace es cada vez mayor y no parece que vaya a parar. Sin embargo, hace pocos años se pensaba que debido a toda la materia que habita el universo, este acabaría contrayéndose por culpa de la gravedad generada por todos sus cuerpos celestes. El proceso haría que la expansión cósmica fuese frenando hasta que el universo llegase un punto en el que no podría seguir ampliando su dominio, para inmediatamente después retroceder a como era antes. A este proceso se lo denominó Big Crunch, se basa en el proceso contrario al Big Bang, el universo acabaría reducido a un punto diminuto extremadamente denso a modo de contenedor de toda la creación. El gran colapso.
La realidad es más bien diferente. Al observar la evolución de la trayectoria de todas las galaxias del cielo, los astrofísicos se dieron cuenta de que estas se alejaban cada vez más rápido las unas de las otras. Confirmando que el modelo teórico anterior era erróneo. Sin embargo, el futuro que aguarda a nuestro universo no augura una alternativa mucho mas halagüeña que la anterior. El resultado de una expansión sin control es la dispersión total. El universo llegará a un punto en el que todos los elementos que en el habitan quedarán dispersos y perdidos en la infinidad creada por el mismo. Ni siquiera las galaxias podrán ser visibles en el cielo. Todo lo que quedará sera una bóveda celeste negra y sin vida, un cosmos salpicado con alguna estrella solitaria esperando a agotarse mientras que todos los otros astros se pierden en la nada.
Independientemente del modelo teórico que se escoja, ninguna de las posibilidades parece muy atractiva. Por lo menos, la materia creada por el Big Bang no perecerá, ya que esta es indestructible, simplemente cambia de forma. Quien sabe si estas ventanas abiertas al futuro son parte de un ciclo que lleva repitiéndose toda la eternidad.

Los herreros celestes

Cuando el universo comenzó a existir hace casi 14.000 millones de años a parte de haber muchas partículas subatómicas que aún no se habían juntado para crear átomos, existían algunos pocos elementos, como el hidrógeno y el helio. No existían los metales como el oro, el zinc, la plata, el hierro o el plomo. Tampoco existían los elementos necesarios para crear planetas ni vida, el universo era un reino de nubes y gases. Estos gases son dentro de la tabla periódica los más livianos que existen. No necesitan núcleos atómicos grandes para existir. Durante mucho tiempo el universo estuvo repleto de gases ligeros que dieron lugar a estrellas. En la época más primitiva del universo las estrellas se consumían con mucha más rapidez que ahora debido a las grandes densidades en las que se agrupaba la materia.
En el núcleo de las estrellas los átomos chocan entre ellos debido a las altas temperaturas que se registran. Con un entorno de estas características, los átomos se fusionan creando nuevos elementos, es así como las estrellas convierten el hidrógeno en helio. Sin embargo, cuando una estrella masiva muere en forma de supernova, la explosión que provoca, hace subir la temperatura del núcleo estelar a mas de 4.000 millones de grados. A esta temperatura, la fusión de átomos permite que elementos más ligeros como el helio o el hidrógeno se fusionen para crear metales y otros elementos que hoy en día encontramos en muchos lugares. Después de la explosión los metales recién creados son expulsados al espacio listos para crear nuevos cuerpos, como nuestra rocosa tierra, o la vida que habita en ella. Así pues podemos afirmar que todos nosotros somos hijos de las estrellas.

Las supernovas más potentes


Las supernovas casi siempre ocurren cuando una estrella masiva llega a la última etapa de su vida. Normalmente son estrellas con masas muy superiores a la del sol. El núcleo de la estrella masiva empieza a contraerse cuando ya no puede quemar más hidrógeno para convertirlo en helio. En este punto la fuerza gravitatoria del propio núcleo lo obliga a colapsar. Al mismo tiempo las capas exteriores de la estrella salen despedidas en una violenta explosión provocada por la actividad del núcleo. Este cataclismo es la supernova. Sin embargo, las explosiones estelares más potentes no nacen de una estrella solitaria del gran tamaño. Por muy curioso que suene, la provocan enanas blancas como en la que se convertirá nuestro sol.
La mayoría de los sistemas estelares del universo son binarios, es decir, cuentan con dos estrellas orbitando una alrededor de la otra. Nuestro sistema solar es un caso extraño, gobernado por el solitario sol. Cuando una de estas estrellas pequeñas muere se convierte en una enana blanca, un cuerpo pequeño, realmente denso y que emite un brillo blanco muy tenue. Al mismo tiempo la otra estrella aún en su fase activa es absorbida por la enana blanca, que al ser mucho más densa cuenta con un campo gravitatorio más potente. Esto provoca que la enana blanca se infle y acabe explotando llevándose consigo los restos de su mutilada hermana. Estas explosiones son conocidas por el nombre de supernovas de tipo ia.

sábado, 21 de abril de 2012

Energía oscura y tamaño del universo

La astrofísica ha demostrado que el universo tiene una edad de 13.700 millones de años, esto significa que no podemos ver más allá de lo que existe a 13.700 millones de años luz de la tierra. Sin embargo, se da la paradoja de que existen galaxias y objetos tremendamente luminosos a distancias mayores que la mencionada. ¿Cómo es esto posible? El universo es un sistema que se expande sin embargo, parece ser que lleva expandiéndose con más rapidez de la que se pensaba, ya que su tamaño es mayor que el que deducíamos que tendría basándonos sólo en su edad mediante la lógica antes empleada. Se pensaba que la gravedad tendría que haber frenado esa expansión dejando el cosmos en un estado de reposo eterno. Este hecho llevó a la Física a replantearse el modelo que tenían del espacio y su tamaño, de alguna manera algo estaba ayudando al universo a seguir creciendo a más velocidad que la luz y contrarrestaba la fuerza del la gravedad de este. De esta manera es cómo surgió la teoría de la energía oscura. Esta misteriosa energía toma su nombre del hecho de que aún desconocemos todo sobre ella, salvo un par de cosas. Se sabe que la energía oscura forma tres cuartas partes del universo y que su presencia ejerce una fuerza contraria a la de la gravedad. Esto es lo que explica que el universo haya seguido expandiéndose a más velocidad de la que podría la luz hasta el día de hoy.

Quásares



No se conoce con exactitud la composición de estos astros ni cómo se forman. Pero son fácilmente distinguibles por su intensa luz. Los quásares son zonas del espacio que desprenden una luz muy intensa. Lo normal es que su luz sea de 2.000 millones de veces más fuerte que la del sol, lo que es lo mismo, un centenar de veces más luminosa que la de la vía láctea entera. Se conoce un total de 200.000 de estos astros en todo el universo que conocemos, pero todos ellos están a distancias tremendamente largas incluso hablando en términos de la totalidad del universo. El más lejano está a mas de 13.000 millones de años luz, casi en el fin del universo observable. El estar tan lejos de la tierra implica que los astrónomos los observan de la manera que eran en el momento de la emisión de su luz, y tomando el último caso como ejemplo eso significa que lo que ven en ese quásar pasó hace 13 eones. Los Quásares son luceros diseminados por el universo que nos aportan grandes cantidades de información sobre las primeras etapas del cosmos gracias a sus propiedades únicas.

Estrellas negras


La existencia de las estrellas negras es un supuesto teórico que se lleva barajando no hace mucho tiempo en el campo de la astrofísica. Hasta hace poco se pensaba que el estadio anterior por el que una estrella podía pasar antes de convertirse en un agujero negro era el de una estrella de neutrones. En este estado, la fuerza de repulsión de los neutrones para el colapso gravitatorio de la estrella e impide la formación del agujero negro.
Si el colapso de la estrella es lento y va camino a convertirse en un agujero negro, se da un curioso proceso en el que la energía del vació frena de manera natural la formación de la singularidad. En el vació, hay partículas que existen por un breve periodo de tiempo antes de aniquilarse entre ellas al anularse sus cargas mutuamente. En ocasiones ocurre que una partícula de una carga determinada mientras repele a las de su misma carga para atraer a la contraria, forma una nube de partículas del mismo signo. Este fenómeno se conoce como polarización del vacío, y puede desarrollarse en el campo de la gravedad. Cuando la estrella que se colapsa va curvando el espacio-tiempo a su alrededor si lo hace de manera lenta puede polarizar el campo gravitatorio y crear una fuerza gravitatoria que contrarreste el colapso de la estrella y evite la formación de una singularidad y por ende la del agujero negro. Al final del proceso tendríamos un astro con una fuerza de gravedad similar a la de un agujero negro, pero sin singularidad y sin horizonte de los sucesos. Un cuerpo opaco incapaz de reflejar luz.

sábado, 7 de abril de 2012

Cómo cruzar grandes distancias

Entre los desvaríos teóricos de la astrofísica encontramos ejemplos tan curiosos como los de los agujeros de gusano. Estos agujeros vendrían a resolver el problema de tener que cruzar grandes distancias y, ademas, no tardaríamos más que un instante en hacerlo.
Este fenómeno se explica mediante la existencia de los agujeros negros. Se cree, al menos en el plano teórico, que gracias a la manera en la que estos astros curvan el espacio-tiempo, se puede aprovechar dicha perturbación para unir dos puntos del espacio mediante un túnel. De la misma manera en que unimos dos puntos en un folio de papel al doblarlo. El problema radica en que cualquier viajero del espacio no mantendría su forma física por más de un segundo, debido a las potentes mareas gravitatorias y los flujos de radiación emitidos por el astro. De ser así el afortunado aventurero se adentraría en una región desconocida para la ciencia donde las leyes físicas no funcionan y en la que supuestamente, encontraríamos un pasaje al extremo opuesto del túnel generado por el agujero negro. De esta manera tan peculiar y algo arriesgada seríamos capaces de movernos de un lugar a otro salvando distancias de miles de años luz en san sólo pocos segundos.

Creando galaxias

Las galaxias, esos cúmulos de estrellas donde radica toda la vida del universo, pasan a través de un proceso cataclísmico para llegar a su fase adulta si es que se puede llamar así. La mayoría de ellas se formaron durante los milenios siguientes al Big Bang, cuando las nubes de diferentes gases fueron agrupándose gracias a la gravedad generada por ellas mismas, dando lugar a cúmulos de estrellas que más tarde ayudarían a formar las galaxias en sus formas más primitivas.
En esta fase temprana el universo contaba con más galaxias de las que hay ahora sin embargo, su número se vió reducido con el paso de los eones debido a que varias de ellas chocaban entre sí. Este hecho dio lugar a las explosiones más violentas que existen en el universo, donde miles de estrellas colapsan a la vez. Del caos que sigue a tan terrible choque es de donde las galaxias grandes como la nuestra nacen. Las galaxias pueden chocar entre sí durante su eterno viaje a través del espacio. El choque no las aniquila, si no que tras este, la inercia que tienen las obliga a seguir avanzando como pueden tras el encontronazo, dando lugar a formas curiosas. Después del desgarro la gravedad de los núcleos fusionados obliga al material circundante a volver a reagruparse alrededor del nuevo núcleo que con el tiempo volverá a dar la forma espiral a la galaxia.

A oscuras

Si seguimos una línea temporal diferente a la que nuestro sistema solar sigue ahora mismo, encotnraríamos una en la que nuestra estrella pudiese apagarse súbitamente. Lo interesante de este caso no radica en la razón de tan repentino suceso, sino del efecto que tendría carecer de la luz y calor del sol para las formas de vida de la tierra. Muchos pensarían que con luz artificial podríamos sobrevivir y seguir haciendo vida normal como en una gran ciudad durante la noche. Nada mas lejos de la realidad, podríamos aguantar unas pocas semanas mientras las plantas del planeta empezasen a morir a causa de la ausencia de la fotosíntesis. Esto nos dejaría sin vías naturales que limpiasen nuestra atmósfera y acabaría con los animales herbívoros. En pocos días la temperatura bajaría a varios grados bajo cero en todo el planeta y, seguiría así hasta llegar cerca del cero absoluto. Al final acabaríamos teniendo un planeta congelado sin posibilidad alguna de sustentar la vida. La única manera que habría para sobrevivir sería aprovechando el calor residual de la tierra mediante su energía volcánica y los géiseres.
Lo anteriormente mencionado sólo afectaría la energía recibida por la Tierra, pero la ausencia del sol dejaría a todos nuestros planetas vecinos dando vueltas sin nada que los sujetase a sus órbitas. Con tan caótica situación sería fácil chocar contra otro planeta o acabar precipitándonos en la atmósfera de los grandes planetas gaseosos como Saturno o Júpiter.

miércoles, 28 de marzo de 2012

¿Nuevas catástrofes cósmicas?

Entre las maneras que se han barajado para aniquilar a la tierra hemos tenido ejemplos de todo, asteroides explosivos, radiaciones cósmicas y hasta ser atrapados por el sol. Aunque el final para todos nosotros llegaría con la misma velocidad y el resultado sería el mismo, quizás el más desalentador es el de caer en un agujero negro. Estos peculiares astros no son estáticos, de hecho se mueven a grandes velocidades a través del espacio, y llevan existiendo desde los primeros momentos de vida del universo. Obviando su infinita capacidad destructiva, otro problema que se le suma es que son sumamente difíciles de detectar, ya que no reflejan la luz y por ende no se pueden ver. Teniendo esto en cuenta, en cualquier momento uno de estos agujeros podría pasar cerca de la Tierra y hacerla desaparecer en un instante y nosotros ni siquiera nos daríamos cuenta.
Aunque no todo son malas noticias, ya que de la gran mayoría de agujeros negros que existían al comienzo del cosmos, los más pequeños y difíciles de detectar se han evaporado, y sólo quedan los más grandes que descansan en los corazones de las galaxias. Los agujeros negros por increíble que parezca también mueren, y esto es posible gracias al proceso conocido como la radiación de Hawking, mediante el cual, estos van perdiendo masa y finalmente desaparecen.

Exoplanetas

Buscar planetas habitables es un tema que esta siendo discutido con asiduidad por la comunidad científica. Se han barajado posibles nuevos hogares para la humanidad dentro del propio sistema solar, teniendo en cuenta las lunas de Júpiter o Saturno por poner un ejemplo. Sin embargo, los astrónomos tienen su mirada dirigida en todos lados, y han detectado varios miles de millones de planetas que orbitan en sistemas estelares como el nuestro. La mayoría de ellos tienen grandes similitudes con la Tierra, todos son rocosos, tienen una atmósfera estable y algunos tienen agua, con la posible vida que esta pueda albergar. El problema es que todos ellos se encuentran a distancias insalvables por la tecnología que tenemos ahora. El caso más sonado es el del planeta Kepler 22-b. Esta potencial neo Tierra esta a varios cientos de años luz de nuestro sistema solar. Este contexto no desanima a los investigadores en astrobiología, ya que aún estando fuera de nuestro alcance, la vida tiene unas probabilidades muy altas de estar presente en otras regiones de la Vía Láctea. La cantidad de entornos apropiados para la vida se cuentan por millones, el único problema es que las distancias que separan todos estos sistemas entre sí son excesivas para nosotros. Encontrar nuevas fuentes de energía y métodos de transporte más veloces son la clave para expandir nuestro dominio por el cosmos.

La vida, cedida por el cielo


Hasta ahora se pensaba que la vida en nuestro planeta se creó gracias al especial equilibrio en el entorno en el que se encuentra. Es cierto que la distancia con respecto al sol, y la presencia del agua, así como la de cierta sustancias químicas ayudaron a que los primeros organismos unicelulares se hiciesen paso en 1 mundo yermo. Sin embargo, se cree que parte de esos elementos químicos pudieron venir del espacio exterior, durante las primeras etapas del planeta, cuando la tierra estuvo sometida a un bombardeo astral constante. La hipótesis de la vida proveniente de fuera de la tierra baraja que estos meteoritos traían consigo agua congelada, así como rocas y minerales que dieron lugar a las sustancias que posteriormente crearían los primeros seres vivos.

sábado, 24 de marzo de 2012

Un corazón palpitante


Esta vez volamos a Io, un caótico mundo dentro de nuestro sistema solar. Io es uno de los satélites de Júpiter, pero lo que lo hace especial no es su superficie sacada de los infiernos de la divina comedia,existen otros lugares con superficies similares en el dominio de nuestra estrella, como Venus. La razón de la potente actividad geológica de Io no está en sí misma, de hecho el satélite debería estar muerto en cuanto a actividad volcánica y sísmica se refiere. Io orbita alrededor de Júpiter junto a dos de sus hermanas, Ganímedes y Europa. Estos tres astros mantienen a Io bajo unas mareas gravitatorias muy potentes que deforman la luna calentando todo su material rocoso interior. El continuo proceso de dilatación y contracción al que está sometido este cuerpo celeste es la explicación de la potente actividad volcánica y sísmica del mismo.

El eco del tiempo

Algo tan sencillo como intentar sintonizar canales nuevos a través de nuestra televisión nos puede llevar a escuchar el sonido más antiguo del universo, el eco de la gran explosión. Mientras buscamos los canales habrá momentos en los que la pantalla se volverá un borrón de puntos grises y blancos que hará un ruido algo molesto, pues bien, un 1% de ese caos televisivo es cómo sonó el Big Bang hace 13.700 millones de años. A lo largo y ancho del cosmos existe una energía residual llamada fondo de radiación de microondas, una suerte de música de fondo resultante de los primeros instantes de vida del espacio. Esta radiación no tiene efecto alguno en nosotros, y tampoco se puede utilizar con fines prácticos, su existencia es casi anecdótica, pero confirma la teoría de la Big Bang. Sólo un evento que hubiese liberado tanta energía de golpe pudo ser capaz de dejar señales que a día de hoy todavía perduren en todos los lugares del universo.

¿Un nuevo hogar?


La necesidad del hombre por buscar un nuevo lugar donde vivir lo ha llevado a explorar lugares fuera de la Tierra y ha considerar algunos incluso habitables. Este es el caso de Europa, uno de los satélites de Júpiter. Esta luna es un potencial contenedor de vida, ya que bajo su superficie helada yace un océano de agua de varios kilómetros de grosor. En este caso se trata de agua igual que la de la Tierra, sin mezclas de otros elementos que la conviertan en algo dañino para nosotros. Se cree firmemente en la existencia de organismos que hayan podido desarrollarse bajo la corteza de la luna y sin luz solar alguna. Si el hombre es capaz de expandir su influencia hasta tan lejos, tendría que encontrar la manera de salvar la corteza de Europa para aprovechar el agua que se esconde debajo. Contando con tanta agua es fácil crear oxígeno, por lo que probablemente también se pueda respirar sin ayuda de máquinas.